Conductas consideradas acoso sexual y acoso por razón de sexo
La normativa y la doctrina judicial coinciden en que el acoso no se limita a situaciones explícitas o extremas. Existen múltiples comportamientos que, cuando son no deseados y generan un entorno intimidatorio, hostil, degradante u ofensivo, pueden constituir acoso.
Entre ellos se incluyen comentarios o bromas de contenido sexual, miradas insistentes, gestos obscenos, insinuaciones reiteradas, contacto físico no consentido, envío de mensajes o imágenes de carácter sexual, descalificaciones por embarazo o maternidad, trato desfavorable por razón de sexo, ridiculización pública, aislamiento profesional como represalia o el uso del poder jerárquico para obtener favores sexuales.
→ No es necesario que exista intención: basta con que la conducta sea no deseada y genere un entorno intimidatorio, hostil o humillante.