En la práctica, casi todas las organizaciones están obligadas a contar con un registro retributivo. No importa el tamaño: es un requisito general. Además, si tu empresa está obligada a tener Plan de Igualdad, también debe realizar una auditoría retributiva integrada dentro de ese plan. En el sector público, esta exigencia adquiere todavía más relevancia por el nivel de control y transparencia exigido.
Las empresas que deben disponer de Plan de Igualdad están obligadas a incorporar una auditoría retributiva. Esto incluye, entre otras, aquellas que superan el umbral legal de plantilla o que estén afectadas por convenio colectivo que lo exija.
No se trata solo de elaborar un informe, sino de integrar la auditoría dentro del diagnóstico y las medidas del propio Plan de Igualdad.
Las diferencias o brechas salariales entre hombres y mujeres dentro de un mismo grupo profesional o puestos de igual valor, para resistir una inspección o consulta sindical deben estar justificadas siempre que superen el 25%, pero a partir de junio de 2026 en que se traspone la Directiva Europea de Transparencia Salarial se tendrá que justificar cuando superen el 5%.
El incumplimiento en materia de igualdad retributiva puede derivar en infracciones administrativas y sanciones económicas relevantes. Además, una auditoría mal elaborada o un registro incompleto pueden generar requerimientos formales de la Inspección de Trabajo y obligar a rehacer todo el proceso bajo presión.
En organizaciones de gran tamaño o en el sector público, el impacto no es solo económico. También puede afectar a la reputación institucional y a la participación en determinados procesos de contratación.
Contar con una auditoría técnicamente sólida reduce de forma significativa estos riesgos.
Es habitual encontrar registros salariales que se han preparado de forma rápida, sin revisar en profundidad la estructura retributiva. El documento existe, pero no resiste un análisis técnico.
Ahí es donde aparecen los problemas: brechas que no están justificadas, sistemas de clasificación poco claros o complementos que generan diferencias indirectas.
Cuando la documentación no está bien estructurada, pueden surgir:
• Requerimientos formales de subsanación.
• Actas de infracción y sanciones económicas.
• Conflictos colectivos o reclamaciones individuales.
• Dificultades en procesos de contratación pública.
Por eso abordamos la auditoría retributiva como una herramienta de cumplimiento y también como un elemento de protección jurídica.
La auditoría retributiva implica revisar cómo está construida tu política salarial. No se trata solo de calcular medias, sino de entender cómo se clasifican los puestos, cómo se asignan los complementos y qué impacto tienen los sistemas de promoción y desarrollo profesional.
La auditoría retributiva implica revisar cómo está construida tu política salarial. No se trata solo de calcular medias, sino de entender cómo se clasifican los puestos, cómo se asignan los complementos y qué impacto tienen los sistemas de promoción y desarrollo profesional.
Combinamos análisis estadístico con revisión cualitativa para identificar brechas, analizar el peso de complementos y variables y detectar posibles sesgos indirectos.
El resultado es un informe técnico claro, estructurado y utilizable. Un documento que sirve tanto para la dirección como para el diálogo con la representación legal.
El registro salarial no debería verse como un simple requisito administrativo. Bien elaborado, se convierte en una herramienta de gestión y transparencia interna.
Nos ocupamos de:
• Depurar correctamente los datos salariales.
• Establecer criterios homogéneos de clasificación.
• Incorporar explicaciones técnicas cuando existan diferencias relevantes.
• Diseñar un formato claro y actualizable.
Cuando el registro está bien construido, aporta seguridad y reduce tensiones internas.
Cuando la representación legal solicita explicaciones sobre posibles brechas salariales, la empresa debe poder responder con datos y criterios objetivos.
No basta con argumentar que “siempre se ha hecho así”. Es necesario demostrar:
• Que los puestos comparados son equivalentes.
• Que la valoración se ha realizado con metodología objetiva.
• Que las diferencias salariales responden a factores justificables.
• Que existe un plan de medidas cuando procede.
Nuestro trabajo no se limita a entregar un informe. Diseñamos documentación que facilita el diálogo social y permite sostener técnicamente la posición de la empresa.
La igualdad retributiva afecta a aspectos sensibles de la organización. Gestionarlo exclusivamente desde dentro puede generar falta de objetividad o tensiones innecesarias.
• Imparcialidad técnica.
• Metodologías contrastadas.
• Experiencia en grandes estructuras y sector público.
• Reducción del riesgo legal y reputacional.
• Mayor credibilidad en el diálogo social.
Externalizar no es delegar la responsabilidad. Es reforzarla con rigor profesional.
Si tienes dudas sobre tu situación actual o necesitas actualizar tu auditoría retributiva o tu registro salarial, podemos ayudarte a evaluarlo. Analizamos tu estructura, identificamos posibles riesgos y te proponemos un enfoque adaptado a tu organización.
Hablemos y revisamos tu caso con rigor.
Al finalizar el proceso, recibirás una documentación completa que incluye la matriz de VPT con evidencias y ponderaciones, un mapa de brechas salariales por puestos de igual valor, el Informe de Auditoría conforme al RD 902/2020, el Informe Ejecutivo para dirección y comité negociador, un Plan de Acción con medidas, KPIs, responsables y calendario, y una guía de seguimiento para RR. HH. y la comisión de igualdad.
La auditoría retributiva es un análisis de la política salarial de la empresa que permite comprobar si se cumple el principio de igualdad entre mujeres y hombres en puestos de igual valor. No consiste solo en revisar salarios, sino también en analizar cómo se clasifican los puestos, cómo se asignan los complementos y si existen diferencias retributivas que deban justificarse.
Además de ayudar a cumplir con la normativa vigente, la auditoría retributiva sirve para detectar riesgos, aportar seguridad jurídica y establecer medidas correctoras cuando sea necesario.
El registro retributivo es un documento obligatorio para todas las empresas. Recoge la información salarial media o mediana de la plantilla, desagregada por sexo y por grupos profesionales o puestos equivalentes.
La auditoría retributiva va un paso más allá. Analiza la estructura salarial de la organización, incluye la valoración de puestos de trabajo y estudia si existen brechas salariales entre mujeres y hombres. Mientras el registro muestra los datos, la auditoría permite interpretarlos, justificarlos y plantear medidas de mejora.
Deben realizar una auditoría retributiva las empresas obligadas a disponer de Plan de Igualdad. En la práctica, esto afecta a las organizaciones con 50 o más personas trabajadoras, así como a aquellas que deban hacerlo por convenio colectivo o por requerimiento de la autoridad laboral.
La auditoría retributiva forma parte del contenido del Plan de Igualdad y debe servir para analizar la política salarial de la empresa con criterios objetivos y técnicamente defendibles.
Sí. Todas las empresas, independientemente de su tamaño, deben disponer de un registro retributivo actualizado. Esta obligación existe aunque la empresa no esté obligada a tener Plan de Igualdad.
El registro debe incluir la información salarial de toda la plantilla, desagregada por sexo y organizada por grupos profesionales, categorías o puestos de igual valor. No basta con tener una tabla de salarios: el documento debe estar bien elaborado y permitir justificar posibles diferencias salariales entre hombres y mujeres cuando existan.
No contar con un registro retributivo, no realizar la auditoría retributiva cuando es obligatoria o presentar documentación incompleta puede dar lugar a requerimientos de la Inspección de Trabajo y a sanciones económicas.
Además del impacto económico, una mala gestión de la igualdad retributiva puede generar conflictos con la representación legal de las personas trabajadoras, afectar a la reputación de la empresa y complicar determinados procesos de contratación pública o acceso a ayudas y bonificaciones.
La auditoría retributiva requiere conocimientos técnicos, jurídicos y metodológicos. Muchas empresas disponen de los datos salariales, pero no siempre cuentan con una base sólida para analizarlos correctamente, justificar diferencias retributivas o defender el trabajo realizado ante una inspección o ante el comité de empresa.
Contar con una consultora especializada permite elaborar una auditoría retributiva y un registro salarial con mayor rigor, aplicar una valoración objetiva de puestos y reducir riesgos legales, organizativos y reputacionales.